La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria. Los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.
La amistad, si se alimenta solo de gratitud, equivale a una fotografía que con el tiempo se borra.
La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.
El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.
Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
El mundo está lleno de buenas máximas; sólo falta aplicarlas.
Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.