Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.
Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.
Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos.
Siempre que odio y amor compiten, es el amor el que vence.
El camino de la juventud lleva toda una vida.
Dios mira las manos limpias, no las llenas.
En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad.
Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
El oro puede hacer mucho, pero la belleza más.
Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas.