Me dicen que no soy una mujer de este siglo, al gustarme la lectura pausada, y yo insisto que los pesados son los libros frívolos.
Me dicen que no soy una mujer de este siglo, al gustarme la lectura pausada, y yo insisto que los pesados son los libros frívolos.
El amor inspira las más grandes hazañas e impide realizarlas.
Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente.
Sólo conoce el amor quien ama sin esperanza.
En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.
Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.
El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.
Muchas palabras nunca indican sabiduría.
Es difícil decir quién hace el mayor daño: los enemigos con sus peores intenciones o los amigos con las mejores.
El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.