Al comienzo fueron vicios, hoy son costumbres.
Al comienzo fueron vicios, hoy son costumbres.
Escribir es servidumbre y gozo.
Se necesita poco para hacer las cosas bien, pero menos aún para hacerlas mal.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos.
Nunca des explicaciones, tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las creerán.
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
Tan pronto como confíes en ti mismo, sabrás cómo vivir.
Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.
Denme una palanca, un punto de apoyo y moveré el mundo