La más estricta justicia no creo que sea siempre la mejor política.
La más estricta justicia no creo que sea siempre la mejor política.
El verdadero sabio sólo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable.
La publicidad es el arte de convencer a gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita.
Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
La hora perfecta de comer es, para el rico cuando tiene ganas, y para el pobre, cuando tiene qué.
El hombre sólo recurre a la verdad cuando anda corto de mentiras.
Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio; amor, eso es el alma del genio.
De hecho, no recuerdo haber nacido, debió haber ocurrido durante una de mis borracheras.
La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde teníamos hombros, suaves como garras de cuervo.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.