Las democracias observan más cuidadosamente las manos que las mentes de quiénes las gobiernan.
Las democracias observan más cuidadosamente las manos que las mentes de quiénes las gobiernan.
Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no verás la sombra.
Creo que en la política ya sé diferenciar entre los pecados de los hombres y la limpieza de las ideas.
El hombre está condenado a ser libre.
El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros.
El ánimo gozoso hace florida la vida; el espíritu triste, marchita los sucesos.
Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.
No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.
Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.
Cierto que en el mundo de los hombres nada hay necesario, excepto el amor.