No tomes el nombre de Dios en vano; escoge el momento en que tenga efecto.
No tomes el nombre de Dios en vano; escoge el momento en que tenga efecto.
Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
El amor es un ardiente olvido de todo.
Cuando hay un exceso de amor, el hombre pierde su honor y su valía.
La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha.
La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea.
Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.
Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.