La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
En vano se echa la red ante los ojos de los que tienen alas.
Es más santo y reverente creer en las obras de Dios, que profundizar en ellas.
¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.
Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia.
Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean.
La virtud, no por estar de moda, deja de ser virtud.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.