Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
La felicidad recupera en altura lo que le falta en longitud.
Cuando más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la máquina de la materia.
La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.
Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
La política no es ninguna ciencia, sino un arte.
Es lo bello alegría para siempre.