Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes.
Un prisionero es un predicador de libertad.
Hay que abrir a todo colombiano una esperanza cierta, una oportunidad operante, una expectativa legitima.
Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla, que a consumir riqueza sin producirla.
Perdona siempre a los demás, nunca a ti mismo.
En la concepción relativista, dialogar significa colocar la propia fe al mismo nivel que las conviciones de los otros, sin reconocerle por principio más verdad que la que se atribuye a la opinión de los demás.
La frase es el alma del pensamiento; con una frase se hiere y hasta se mata. Durante largo tiempo se recuerda y se repite.
Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía.