Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo.
Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo.
Para que un país sea republicano y libre, no basta que lo diga su constitución; es preciso que se lo permitan su inteligencia y estado actual.
Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.
La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse.
El pobre se arruina en el momento en que deja de ser sobrio.
No hay condición tan baja que no tenga esperanzas, ni ninguna tan alta que no inspire temor.
Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.