En la vejez no se hace más que repetirse.
En la vejez no se hace más que repetirse.
La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades.
El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.
Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.
Lo que se llama un vestido atrevido no es más que un vestido un poco más convencional que los demás.
Amor es el intercambio de dos fantasías y el contacto de dos egoísmos.
La función del Ejército no es educar al público en asuntos políticos.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
Si el dinero va delante, todos los caminos se abren.
Al amor, al baño y a la tumba, se debe ir desnudo.