Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
En lo concerniente a las grandes sumas, lo más recomendable es no confiar en nadie.
Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?
Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.
El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.
Si la virtud fuese reconocida como un misterio la virtud sería más fácil.
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
Desgraciadamente, hay virtudes que sólo los ricos pueden cultivar.
El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.
Si no muriéramos no apreciaríamos la vida como lo hacemos.