La muerte es una amarga pirueta de la que no guardan recuerdo los muertos, sino los vivos.
La muerte es una amarga pirueta de la que no guardan recuerdo los muertos, sino los vivos.
He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera.
Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.
Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira.
La juventud no es más que un estado de ánimo.
Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.
No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosotros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nosotros.
Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga.
Amar es lo contrario de utilizar.