El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.
La poesía no tiene tiempo, el que la lee la rescata, la hace presente y luego la regresa a su eternidad.
Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.
El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.
Forma parte de la curación el deseo de ser curado.
Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado.
Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien.
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.