Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.
Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.
Vivimos bajo el mismo techo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte.
Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.
La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.
Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.
No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir.
¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.
El genio sólo puede respirar libremente en una atmósfera de libertad.
Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren.
Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.