Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra.
Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra.
La mayoría de las personas abandonan sus vicios sólo cuando les causan molestias.
La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.
Ceder a un vicio cuesta más que mantener una familia.
No hay maldad tan mala como la que nace de la semilla del bien.
Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.
El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
Por nuestra ignorancia no sabemos las cosas necesarias; por el error las sabemos mal.