La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida.
Cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad.
La muerte no os concierne ni vivo ni muerto: vivo, porque sois; muerto porque ya no sois.
A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.
Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte.
No os espante la muerte; o extermina o transforma vuestra existencia.
Me anuncian la muerte de uno cuya presencia no me entusiasmaba y pienso: yo no pedía tanto.
La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.
La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.