Debe desear todo hombre vivir para saber, y saber para bien vivir.
Debe desear todo hombre vivir para saber, y saber para bien vivir.
Vencer y perdonar, es vencer dos veces.
Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.
Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
Los mayores momentos de la vida vienen por sí solos. No tiene sentido esperarlos.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés.
En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.
¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto?
Nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos desilusionados.
Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.