Frases célebres

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.

Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.

No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos.

El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.

Hay que darle un sentido a la vida, por el hecho mismo de que carece de sentido.

Para que el que cree no es necesaria ninguna explicación: para el que no cree toda explicación sobra.