Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.
Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.
Uno no puede hacer nada por las personas que ama, sólo seguir amándolas.
Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.
No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.
La ignorancia y el error son manantiales de mal humor.
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
¡Los suspiros son aire y van al aire! ¡Las lágrimas son agua y van al mar! Dime, mujer, cuando el amor se olvida ¿sabes tú adónde va?
La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.
El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.
Rey es quien nada teme, rey es quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino.