Frases célebres

Ningún hombre debería escribir a no ser que estuviese convencido de que él está en posesión de la verdad y otro hombre está en el error.

Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen.

Soportaría gustosa una docena más de desencantos amorosos, si ello me ayudara a perder un par de kilos.