La gente goza de tan poca fantasía que tiene que recoger con ansia unos de otros esos pequeños adornos de la conversación. Son como traperos o colilleros de frases hechas.
La gente goza de tan poca fantasía que tiene que recoger con ansia unos de otros esos pequeños adornos de la conversación. Son como traperos o colilleros de frases hechas.
La falsedad y el disimulo son útiles dentro de la vida social. Yo esta condición no la he tenido, y creo que el no tenerla me ha perjudicado más que otra cosa. También me ha perjudicado un poco, al tratar con propios y extraños, el no tener solemnidad.
El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora.
La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituído a otro poder arbitrario constitucional.
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
La muerte no es más que un cambio de misión.
Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.
El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.