La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez.
La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez.
La vida no es en sí ni un bien ni un mal, sino el lugar del bien o del mal, según que el hombre practique lo uno o lo otro.
Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada.
Amar y sufrir es, a la larga, la única forma de vivir con plenitud y dignidad.
El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
El pasado siempre está presente.
Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.
Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.
El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
Poderoso caballero es Don Dinero.