Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso.
Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso.
Las verdades se convierten en dogmas desde el momento en que comienzan a ser discutidas.
Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
La belleza es el acuerdo entre el contenido y la forma.
El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos.
Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro.
Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.
El arte de vivir consiste en conseguir que hasta los sepultureros lamenten tu muerte.
Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.