Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
El que la Biblia no tenga ni huella de humor es uno de los hechos más extraordinarios de la literatura.
Estar alerta, he ahí la vida; yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.
El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado.
La misma debilidad de Dios procede de su omnipotencia.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Bien analizada, la libertad política es una fábula imaginada por los Gobiernos para adormecer a sus gobernados.
Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.