En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
Una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador.
Estoy comprometido con la verdad, no con la consistencia.
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo.
La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.
Aquel que dice cuanto piensa, piensa muy poco lo que dice.
El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír.
El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
La muerte no os concierne ni vivo ni muerto: vivo, porque sois; muerto porque ya no sois.