Frases célebres

Una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador.

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.