Frases célebres

En política, como en religión, hay devotos que manifiestan su veneración por un santo desaparecido convirtiendo su tumba en un santuario del crimen.

El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.

Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.

El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla.