Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
El espíritu de Dios flota sobre las aguas y una isla celestial se hará visible primero cual morada de los nuevos hombres, cual cuenca de la vida eterna sobre las olas que refluyen.
Dijo Platón que los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero.
Servid cien veces, negaos una, y nadie se acordará más que de vuestra negativa.
¿Qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿Y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?
Cada uno es tan infeliz como cree.
¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!
La felicidad es tanto mayor cuanto menos la advertimos.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.