No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo.
No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo.
Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos.
Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.
Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa.
La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura.
Cada uno de nosotros tiene un día, más o menos triste, más o menos lejano, en que, por fin, debe aceptar que es un hombre.
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.
¡Ay que larga es esta vida! / ¡qué duros estos destierros! / ¡esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida! / Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, / que me muero porque no muero.
Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.