Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.
Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
La vida es una especie de juego de azar, donde todo el mundo piensa que el de al lado sabe qué esta pasando.
El futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura.
Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie.
No puede existir bondad alguna donde no haya conocimiento de ella.
El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.