Nada puede reclamarse cuerdamente a la vida.
Nada puede reclamarse cuerdamente a la vida.
A una persona naturalmente confiada le lleva bastante tiempo reconciliarse con la idea de que, después de todo, Dios no lo ayudará.
En el proceso de la escritura la imaginación y la memoria se confunden.
¡Cosa curiosa! el primer síntoma del verdadero amor en un joven es la timidez, en una muchacha es la audacia.
La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.
Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.
La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.
La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.
Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.
El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.