Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.
En lo pasado está la historia del futuro.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.
Yo siempre me pongo a dieta, igual que todas las semanas dejo de fumar.
La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.
Te llaman porvenir porque no vienes nunca.
No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.