Una colección de bellas máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas.
Una colección de bellas máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas.
No tarda nueve meses sino sesenta años en formarse un hombre.
Nuestros sentidos nos permiten percibir sólo una pequeña porción del mundo exterior.
El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removiesen y agitasen.
El amor verdadero hace milagros, porque él mismo es ya el mayor milagro.
Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
Ser bueno solamente consigo mismo es ser bueno para nada.
Con viento mi esperanza navegaba;perdonóla la mar, matóla el puerto.
¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!