Con el dinero sucede lo mismo que con el papel higiénico; cuando se necesita, se necesita urgentemente.
Con el dinero sucede lo mismo que con el papel higiénico; cuando se necesita, se necesita urgentemente.
Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.
La muerte es una traición de Dios.
Todos los libros pueden dividirse en dos clases: libros del momento y libros de todo momento.
La sabiduría de este mundo es la madre y raíz de todos los males.
La democracia constituye necesariamente un despotismo, por cuanto establece un poder ejecutivo contrario a la voluntad general. Siendo posible que todos decidan contra uno cuya opinión pueda diferir, la voluntad de todos no es por tanto la de todos, lo cual es contradictorio y opuesto a la libertad.
La razón se hace adulta y vieja; el corazón permanece siempre niño.
Todo impuesto debe salir de lo superfluo, y no de lo necesario.
La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.