Cuando hay libertad, todo lo demás sobra.
Cuando hay libertad, todo lo demás sobra.
El amor es fe y no ciencia.
Todos los hombres son dioses para su perro. Por eso hay gente que ama más a sus perros que a los hombres.
El hombre se dedica a desear en voz alta aquello que jamás se esfuerza en alcanzar.
Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
¡Qué felices serían los campesinos si supieran que son felices!
Las palabras de un hombre muerto se modifican en las entrañas de los vivientes.